¿Volver o no a las aulas? El dilema de padres, estudiantes y docentes

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El Ministerio de Educación Nacional, MEN, expidió la Directiva 017 con el fin de fortalecer los procesos para la atención de la población estudiantil en Colombia y el retorno gradual, progresivo y seguro a las aulas a partir de enero. Este documento establece los lineamientos para que las Entidades Territoriales Certificadas, ETC, cuenten con los recursos necesarios para la implementación de sus Planes de Alternancia Educativa 2020-2021.

El Gobierno hizo una asignación presupuestal de $311.000 millones del Fondo de Mitigación de Emergencias para garantizar la adquisición de los elementos de bioseguridad. La ministra de Educación, María Victoria Angulo, explicó que estos recursos serán invertidos en elementos para todos los protocolos de bioseguridad como tapabocas, geles “y en temas como los lavamanos y mejoramiento, que son importantes para estar listos para el reinicio de clases 20-21”.

Profesores como Óscar Gómez, docente del Colegio de la Sagrada Familia, de Cali, apoyan la iniciativa de la Ministra de exhortar el regreso de los estudiantes colombianos a las aulas, en modalidad de alternancia, pues creen necesario el regreso a los centros educativos. “Creo que nunca en la historia niños y jóvenes van a disfrutar tanto volver a clases como los de esta generación”. Eso sí, asegura, hay que hacerlo de forma responsable.

No cesa el debate

Entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre, en Cali se ejecutó un plan piloto del modelo de alternancia con 92 instituciones privadas y jardines infantiles que contaban con los protocolos de bioseguridad en sus instalaciones. A raíz de esto, varios centros educativos no oficiales están dictando clases con este modelo.

En el Colegio La Arboleda, por ejemplo, el 75 % de sus estudiantes ya están asistiendo a clases presenciales, bajo ciertas condiciones. Germán Nieto, rector de la institución, destaca que está “completamente convencido de que el único camino para poder lograr los aprendizajes de los estudiantes es volver a las aulas de clase. Puedo decir con evidencias que la presencialidad es fundamental, sobre todo, en la construcción de lo social. En el colegio no solo se aprende matemáticas o ciencias, sino a vivir, a relacionarse”.

Para el modelo de alternancia en este colegio se crearon clusters con el fin de dividir los grupos y lograr un aforo de diez o doce estudiantes por salón, para cumplir con el distanciamiento.

Pero el panorama que se aprecia en colegios privados podría contrastar con el del modelo de alternancia en las instituciones oficiales. Por lo menos, así lo considera Luis Fernando Jaramillo, directivo del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Valle, Sutev, quien afirma que “está demostrado históricamente que las instituciones educativas en Colombia han sido sumergidas en un abandono profundo y víctimas de la desfinanciación del sistema educativo. Hoy la infraestructura de las instituciones no es garante para salvaguardar la vida de niños, niñas y maestros”.

Catalina Angulo, estudiante de décimo grdo del Colegio Vicente Borrero Costa, apoya la alternancia “siempre y cuando los centros educativos tengan los recursos suficientes para cumplir con los protocolos de bioseguridad y, si no es así, prefiero que sigamos virtualmente”.

Según Jaramillo, el sindicato y Fecode están a favor de la alternancia, pero exigen al Gobierno garantías. “No es solamente fragmentar los grupos, sino también invertir en infraestructura, en tecnología y conectividad”.

La directiva expedida por el Ministerio de Educación establece la destinación específica que tendrán los montos asignados a las secretarías de Educación, dentro de los cuales destacan la adquisición de elementos de protección personal, contratación de servicios de aseo y desinfección y, en general, lo relacionado con los protocolos de bioseguridad. Sin embargo, retomar clases en la presencialidad también implica grandes inversiones en infraestructura y tecnología.

Hugo Botero, rector del Colegio Hispanoamericano, da testimonio sobre los equipos que esta institución privada debió adquirir para dictar clases en alternancia. “De tercero a grado once tenemos un salón de clases que cuenta con Smart Tv., un PC con conectividad, un micrófono inalámbrico, una webcam que está instalada de tal forma que se puede ver el tablero. Se hace un paralelo de clase virtual- presencial: los que no están en el salón se conectan a través de un link que tienen en el Moodle”.

Para que los estudiantes reciban clases de forma presencial, los padres de familia deben autorizar por medio de un consentimiento informado y en algunas instituciones, para el ingreso, se exigen encuestas de salud diarias.